Uno a la Vez

Uno a la Vez

2 de febrero de 2024

En un mundo tan caótico es fácil sentirse abrumado. ¿Cómo afrontamos las presiones y demandas? Es útil dividir las cosas en pequeños pasos.

Mary Kretzmann, la directora de nuestro Ministerio de Oraciones para la Sanación (pulsa aquí para ver el enlace en inglés), relató lo difícil que es mantener al personal durante un largo periodo de tiempo. La gente se abruma por la gran cantidad de circunstancias trágicas de los pedidos de oración enviados a Ananda cada mes—cientos de ellos. Nos contó una hermosa historia sobre cómo afronta este problema:

Una niña caminaba por una playa en la cual miles de estrellas de mar habían sido arrastradas después de una gran tormenta. Ella se detenía, recogía una estrella de mar, y la arrojaba suavemente al océano.

Después de un rato, un observador se acercó y le dijo, “¿Por qué haces esto? La playa está llena de miles de estrellas de mar. No puedes salvarlas a todas. De hecho no puedes empezar a hacer una gran diferencia.”

La niña se detuvo para recoger una más. Después de que la arrojó de vuelta al mar, miró hacia arriba y dijo, “Bueno, hice la diferencia para esa.” El hombre asintió en silencio y se unió a ella para ayudar a las que podían.

Mary aplica este principio a su servicio en particular, pero aplica para muchas circunstancias de nuestras vidas. Cuando nos sentimos abrumados, es útil abordar los problemas de a uno por vez.

También ayuda mantener el sentido del humor. Devi y yo a menudo guardábamos un buen chiste para contarle a Swami Kriyananda durante nuestro habitual té de la tarde con él. Puedo recordar vívidamente la expresión de su rostro mientras esperaba el remate con alegre anticipación. Este es uno que le contamos:

Un ministro bastante pomposo llegó a las puertas del cielo. San Pedro lo miró y le dijo que se sentara y esperara. Al rato llegó un hombre desaliñado vestido con ropa vieja y San Pedro se iluminó con alegría. “Joe, qué bueno verte. Tu asiento en el cielo te está esperando.”

El ministro, molesto por esto, preguntó, “¿Por qué él tiene un trato especial mientras a mí me ignoras? He estado haciendo la obra de Dios durante muchas décadas.”

San Pedro respondió, “Bueno, verás, Joe era taxista en la ciudad de Nueva York. Muchas más personas ofrecieron oraciones sinceras en el asiento trasero de su taxi que en tu iglesia.” Todavía puedo recordar a Swami riéndose a carcajadas mientras su alegría natural salía a la superficie.

               
No podemos llegar muy lejos con los problemas, ni en la vida diaria ni en meditación, a menos que aprendamos a concentrarnos en una cosa a la vez. También ayuda abordar nuestros problemas con un poco de desapego. Muy a menudo, cuando nos sentimos abrumados recurrimos a soñar despiertos o fantasear. Hay un verso en la canción de Swami Kriyananda “El Niño Cristo Está Dormido (pulsa aquí para ver el enlace en inglés)” que captura esto maravillosamente:

                Nuestros placeres y dolores,
                Nuestras pérdidas, nuestras ganancias,
                Nos han mantenido atados durante mucho tiempo.
                Las cuerdas del deseo nos rodeaban.
                Soñábamos con imponer sobre la arena del desierto
               Jardines de flores de belleza, verdes valles de deleite:
               ¡La imaginación nubló nuestra vista!

Entonces, la concentración, el humor y el desapego son nuestros aliados. Haríamos bien en ignorar las cuestiones más grandes por el momento, y tomar las cosas de a una a la vez. Si funciona para las estrellas de mar, los taxistas, y los swamis, también funcionará para nosotros.

En amor y alegría,

Nayaswami Jyotish

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