Tu Cerebro Durante la Meditación

26 de Octubre de 2017

Me senté en un laboratorio en la Universidad de California a principios de la década de 1970, con electrodos conectados a mi cabeza y mi cuerpo. Al ser miembro de Ananda, fui invitado a participar de uno de los primeros intentos de estudiar qué le hace la meditación al cerebro. Desde ese momento, he tenido interés en esa clase de estudios científicos.

La semana pasada leí un informe fascinante acerca de un estudio hecho en el Instituto Max Planck. Los investigadores observaron los cambios del cerebro que resultaban del entrenamiento en tres tipos diferentes de meditación, y descubrieron que los diferentes tipos están ligados a cambios en diferentes áreas del cerebro.

En el primer tipo, “consciencia enfocada,” los participantes observan la respiración y las sensaciones interiores del cuerpo, enfocando su atención y haciéndola regresar cuando se distrae. El segundo tipo de meditación involucra la empatía, la compasión y la “amabilidad amorosa” hacia los demás. En el tercer tipo, llamado a menudo “mindfulness” (consciencia plena), los participantes observan sus pensamientos sin juzgarlos.

Desafortunadamente, Kriya Yoga no fue uno de los métodos estudiados, pero el sendero que nos fue otorgado por Paramhansa Yogananda incluye a todos estos tres tipos de meditación. La consciencia enfocada es fundamental en técnicas tales como Jhong-So y Kriya. El estudio descubrió que esta práctica “esta vinculada con un espesor aumentado en la corteza pre-frontal (CPF) y la corteza cingulada anterior (CCA), las cuales se sabe que están involucradas en la atención.” La CAA genera expectativas; cuando esas expectativas nos son confirmadas, reacciona en forma negativa y crea una expectación corregida. Por ejemplo, cuando esperamos que una puerta se abra, pero encontramos que está trabada, hay un pulso en la ACC. Esto continúa constantemente durante el día en innumerables situaciones, permitiéndonos ya sea adaptarnos con calma, o molestarnos cada vez que el mundo no cubre nuestras expectativas.

La meditación compasiva está ligada a un incremento en el espesor en regiones que se sabe que están involucradas en emociones como la empatía. En nuestro sendero, cuando ofrecemos oraciones para la sanación, enviamos amor a los demás, o repetimos mentalmente una afirmación para la paz mundial, estamos aumentando estas regiones.

Mindfulness cambia las áreas del cerebro involucradas en entender nuestros estados mentales y los estados mentales de los demás. Esto también lo hacemos en meditación después de hacer nuestras técnicas, cuando nos relajamos y miramos hacia la luz, o sentimos el amor y gozo de Dios extendiéndose hacia afuera desde nuestro centro en círculos cada vez más expansivos. No hay mejor manera de entender a otra persona que viéndola como nuestro hermano o hermana espiritual, o, aún mejor, como parte de nuestro propio Ser.

El cerebro no crea la consciencia sino que solo la expresa—si no moriríamos cuando “morimos.” Sin embargo, al vivir como lo hacemos en este mundo onírico, encuentro interesante ver como la consciencia se expresa a sí misma a través del cerebro.

Se me ocurrió un gran beneficio de estos estudios. Mucha gente, incluyéndome, tiende a criticarse a sí misma si su concentración se distrae. Este estudio muestra que hay resultados beneficiosos de muchos aspectos diferentes de la meditación. No deberíamos desalentarnos: la concentración, a pesar de ser importante, no es más que un aspecto de esta ciencia maravillosa. También lo son la compasión y la auto-aceptación.

Lo importante es simplemente meditar en forma regular.  Como dice Krishna en el Gita, “Incluso una pequeña práctica de esta religión interior te liberará de miedos terribles y sufrimientos colosales”.

En gozo,

Nayaswami Jyotish

 

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