Cuando Cooperamos con la Gracia

9 de Agosto de  2019

La semana próxima estaremos de nuevo en Italia, la tierra de los santos. Nuestra comunidad de Ananda está cerca de Asís, famosa por San Francisco, el santo más amado de Italia. Paramhansa Yogananda habló de él como un “santo patrón” para aquellos que están buscando la unión con Dios, como nosotros.

Hace veinticinco años, Devi y yo ayudamos a establecer la obra de Ananda en Europa, viviendo durante ocho años cerca del Lago Como en el norte de Italia. Fue un tiempo difícil en muchos niveles, lleno de desafíos y tapasya (auto-sacrificio). Se sintió como si Italia, con sus antiguas tradiciones Católicas, no estuviese lista para aceptar un sendero yoguico, y nos estaba dando, literalmente, un frío recibimiento—estábamos en una villa de verano sin calefacción durante el invierno más frío en cien años.

Luego visitamos Asís. Finalmente, después de meses, nos sentimos bienvenidos, bañados en el amor universal de San Francisco. Las pequeñas calles serpenteantes parecían muy familiares, como si Italia finalmente estuviese abriendo sus brazos luego de una larga y solitaria estadía. San Francisco, que solo quería amar y servir a Dios con cada fibra de su ser, no fue desanimado por nuestro sendero yoguico.

Una foto del Padre Pio joven en 1919.

Algunos años más tarde visitamos con dos amigos la iglesia asociada con el santo moderno favorito de Italia, Padre Pío. Nos rodearon milagros durante todo el viaje. En nuestro camino hacia allí, conduciendo al anochecer en medio de una fuerte lluvia, las luces del auto comenzaron a atenuarse; los limpiaparabrisas redujeron la velocidad, y luego se detuvieron. Nos arreglamos para ir en punto muerto hasta una estación de gasolina, con la esperanza de encontrar un mecánico. Pero el empleado solitario nos recordó, con un típico encogimiento de hombros italiano, que era viernes, y todos se habían ido por el fin de semana. Tendríamos que encontrar un hotel y esperar hasta el lunes. Aceptamos las noticias con calma. Al estar en un peregrinaje santo estábamos felices de cooperar con la gracia de Dios sin importar la forma que tomase.

Mientras mirábamos a nuestro alrededor, nos sorprendimos al ver que en la casa de al lado había un negocio especializado en reparaciones eléctricas—y que estaba abierto. Un hombre amable estuvo de acuerdo en quedarse hasta tarde para echar un vistazo al problema. Trabajando duro bajo la lluvia, empujamos el auto con la batería muerta hasta el local. La Madre Divina, en la forma del mecánico servicial, pudo solucionar el problema rápidamente y ponernos en camino. Cuando sientes que Dios está cerca, Él estará cerca.

Un segundo milagro ocurrió al día siguiente, que lo pasamos visitando la catedral asociada con el Padre Pío. Hacia el anochecer, buscando silencio, descubrimos un altillo para el coro en un lugar remoto, el mismo lugar en el que el santo había recibido los estigmas, las heridas abiertas de Jesús, que las tuvo por el resto de su vida. Era un lugar perfecto para meditar, y, perdidos en comunión interior, no oímos la campana indicando el cierre de la iglesia. Sin embargo, escuchamos la puerta del ático cuando la cerraron. Bueno, pensamos, tendremos que estar aquí y meditar durante la noche hasta que abran la iglesia por la mañana. Hay peores destinos para los yoguis.

Pocas horas después, las puertas fueron abiertas por un sacerdote sorprendido que estaba guiando un tour especial para algunos peregrinos estadounidenses. Viendo nuestro dilema, nos invitó a unirnos al grupo. Fue como si el Padre Pío quisiese darnos nuestro propio tour especial, mostrándonos sus rincones y recovecos favoritos. La noche terminó con una bendición del sacerdote, usando uno de los guantes que todavía tenía los restos de la sangre sagrada del gran santo.

Cuando amamos a Dios, Él juega con nosotros—a veces dándonos el regalo de un invierno helado, otras veces, viniendo como un ángel guardián con mameluco, pero siempre dándonos Sus bendiciones.

En gozo,

Nayaswami Jyotish

 

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